Ganar
batallas para ganar la guerra. Ese tenía que ser mi mantra, y ese
fue mi planteamiento. Pero es duro, muy duro. A veces demasiado. Por
suerte, al menos en mi caso, no he estado sola. La gente se volcó en
mi, mi gente. Recuperé la relación con amigos que hacía mucho con
los que no hablaba, si, también perdí a un par por el camino, pero
el balance es positivo. Y mis hijos, ellos han sido y son el gran
puntal, el motivo para levantarme cada mañana, las fuerzas cuando ya
desfallecía, ellos lo son todo para mi. Bruno y Elodia, mis
ángeles.
Son
muchos los momentos duros a los que te enfrentas cuando tienes
cáncer. Demasiados. El día que te lo dicen. El primer día de la
quimio, cuando tomas conciencia de que realmente estás enferma.
Cuando se lo tienes que explicar a las personas que más quieres. Ver
el dolor que tu enfermedad provoca a los demás. La primera
operación. Pruebas y más pruebas, y más pruebas, y tócate los
huevos, todas son desagradables, o hacen daño...... En serio??? No
hay forma humana de hacerle a alguien una prueba sin joderle vivo????
Pero
si hay algo que cuesta, no solo por lo duro que es, si no por lo que
permanece, porque cuesta de cambiar, porque cuesta recuperarse, es el
cambio físico.
Cuando
me dijeron que se me caería el pelo estuve dos semanas intentando
tomar una decisión: me pongo una peluca o un pañuelo? Al final me
decidí por la peluca, porque no quería que la gente sintiera pena
por mi, aún sin saber nada de mi. Es lo que tiene ( bajo mi punto de
vista) el pañuelo, es como un neón que pone “tengo cáncer”.
Y
ahí empieza el declive.
Primero
se te cae el pelo, luego las cejas, las pestañas, y todo el pelo
corporal ( eso no da tanta pena!). Luego el tono de piel, te vuelves,
no sé, mmmmmm, que color podría definirlo? Aceituna cetrina? Si,
algo así. Luego está la piel en si. Habéis visto el repugnante
anuncio de los talones resecos del Dr. Scholl ( puaj!) ??? Pues esos
talones repugnantes y agrietados son una chiquillada. Tu piel es un
puro desierto agrietado. Podemos seguir con la boca: llagas en la
lengua, en los labios, hasta el punto que lavarse los dientes es un
sacrificio enorme. También están las cicatrices, que van
apareciendo en tu cuerpo como por arte de magia, las uñas se
deforman ( y como no, también duelen), y así todo tu cuerpo se va
transformando.
Hasta
que llega un día en el que te miras al espejo y no reconoces la
imagen que se
refleja
en él. Y empiezas a llorar, porque en tu mente, cuando piensas en
ti, te ves sana,
guapa, con buen color, con brillo en los ojos .....en cambio el
espejo, que es cruel,
te devuelve la imagen de alguien que un día fuiste tu, desmejorada,
enferma,llena
de cicatrices, y que no corresponde con tu “yo”.
Y
si, ya se que el pelo vuelve a crecer, y la piel se recupera, pero
tarda mucho tiempo, mucho más del que podáis imaginar. Y hay otras
cosas que no desaparecen jamás.
Muy duro tienes razón y aun te quedas corta,supongo que para no asustar,la realidad siempre supera la ficción.Esta experiencia te permitirá lograr un mayor crecimiento humano,espiritual.familiar y social,a buscar caminos que te lleven a encontrar valentía y esperanza para esta lucha,a poner en practica tus ideas
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