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martes, 16 de junio de 2015

ES LA GUERRA!!!!!!!!!


Ganar batallas para ganar la guerra. Ese tenía que ser mi mantra, y ese fue mi planteamiento. Pero es duro, muy duro. A veces demasiado. Por suerte, al menos en mi caso, no he estado sola. La gente se volcó en mi, mi gente. Recuperé la relación con amigos que hacía mucho con los que no hablaba, si, también perdí a un par por el camino, pero el balance es positivo. Y mis hijos, ellos han sido y son el gran puntal, el motivo para levantarme cada mañana, las fuerzas cuando ya desfallecía, ellos lo son todo para mi. Bruno y Elodia, mis ángeles.

Son muchos los momentos duros a los que te enfrentas cuando tienes cáncer. Demasiados. El día que te lo dicen. El primer día de la quimio, cuando tomas conciencia de que realmente estás enferma. Cuando se lo tienes que explicar a las personas que más quieres. Ver el dolor que tu enfermedad provoca a los demás. La primera operación. Pruebas y más pruebas, y más pruebas, y tócate los huevos, todas son desagradables, o hacen daño...... En serio??? No hay forma humana de hacerle a alguien una prueba sin joderle vivo????

Pero si hay algo que cuesta, no solo por lo duro que es, si no por lo que permanece, porque cuesta de cambiar, porque cuesta recuperarse, es el cambio físico.
Cuando me dijeron que se me caería el pelo estuve dos semanas intentando tomar una decisión: me pongo una peluca o un pañuelo? Al final me decidí por la peluca, porque no quería que la gente sintiera pena por mi, aún sin saber nada de mi. Es lo que tiene ( bajo mi punto de vista) el pañuelo, es como un neón que pone “tengo cáncer”.
Y ahí empieza el declive.
Primero se te cae el pelo, luego las cejas, las pestañas, y todo el pelo corporal ( eso no da tanta pena!). Luego el tono de piel, te vuelves, no sé, mmmmmm, que color podría definirlo? Aceituna cetrina? Si, algo así. Luego está la piel en si. Habéis visto el repugnante anuncio de los talones resecos del Dr. Scholl ( puaj!) ??? Pues esos talones repugnantes y agrietados son una chiquillada. Tu piel es un puro desierto agrietado. Podemos seguir con la boca: llagas en la lengua, en los labios, hasta el punto que lavarse los dientes es un sacrificio enorme. También están las cicatrices, que van apareciendo en tu cuerpo como por arte de magia, las uñas se deforman ( y como no, también duelen), y así todo tu cuerpo se va transformando.
Hasta que llega un día en el que te miras al espejo y no reconoces la imagen que se
refleja en él. Y empiezas a llorar, porque en tu mente, cuando piensas en ti, te ves sana, guapa, con buen color, con brillo en los ojos .....en cambio el espejo, que es cruel, te devuelve la imagen de alguien que un día fuiste tu, desmejorada, enferma,llena de cicatrices, y que no corresponde con tu “yo”.
Y si, ya se que el pelo vuelve a crecer, y la piel se recupera, pero tarda mucho tiempo, mucho más del que podáis imaginar. Y hay otras cosas que no desaparecen jamás.

1 comentario:

  1. Muy duro tienes razón y aun te quedas corta,supongo que para no asustar,la realidad siempre supera la ficción.Esta experiencia te permitirá lograr un mayor crecimiento humano,espiritual.familiar y social,a buscar caminos que te lleven a encontrar valentía y esperanza para esta lucha,a poner en practica tus ideas

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