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jueves, 18 de junio de 2015

MIS ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN


MIS ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN



Elodia, mi princesa, mi ratona, y Bruno, mi cachorrete. Ellos realmente han sido el motivo, desde el minuto cero, de que haya tirado pa'lante.
Uy, preparad los pañuelos, me da a mi que vamos a llorar.

Recuerdo el día que me hice la mamografia. El radiólogo, completamente serio, me recomendó una biopsia. En el informe que me dio, y que guardo con el resto de los papeles, ponía en mayúscula y en negrita : sospechosamente maligno. 

No, no, perdón, fue mas como: SOSPECHOSAMENTE MALIGNO
Brutal, dos palabras, y ala, ahora vas y la cascas. Fue salir por la puerta de la consulta y empezar a llorar. Mi madre, en vista de eso, me empezó a decir eso de que quizás no, que también se equivocan a veces, blablabla. Y yo solo podía pensar en mis niños, mis gurruminos. Elodia tenía entonces 7 años y Bruno 4. Y se me cayó el alma al suelo. Mis pobres niños, lo que tendrían que sufrir. Que injusto.

Una vez me diagnosticaron, mi pensamiento hacia mis hijos no cambió, había la opción de que perdieran a su madre, porque aunque creamos que el cáncer de mama es una nimiedad comparado a otros, hay un 20% de mujeres que no lo superan. Un 20%!!! No un 1, ni un cero coma, no, no, de cada 100 mujeres, 20 mueren. Así, sin presión!

Recuerdo como si fuera ayer cuando nos sentamos a hablar con ellos, para decirles que mamá estaba enferma, que era una enfermedad importante, difícil, y larga. Que me pondrían un líquido en las venas que se llama quimio, y que esa quimio mata a todos los bichos malos, pero también a algunos buenos, y mamá no iba a estar bien algunos días. Les explicamos que la enfermedad estaba en el pecho derecho de mamá, que luego me operarían, la radio, todo. Lo único que no nombramos fue la palabra cáncer, porque no lo encontré relevante.
Parecieron entender más o menos la situación, pero a mi hija Elodia le surgieron dudas, es retorcida como la madre que la parió, todo hay que decirlo. Y empezó con:
-Mamá, y que pasa si a ti la quimio no te funciona?
-Nada Elodia, eso no puede ocurrir.
-Pero y si a ti por lo que sea no te mata a los bichos malos, que pasa?
- Elodia hija, eso no va a pasar.
- Ya, y tu como lo sabes?

Y ahí fue donde, lo reconozco, me cagué, y salí por peteneras, porque sabia lo que estaba pensando mi hija, sabía donde quería llegar Elodia, si a mi madre no le funciona la quimio, se muere?


Así que mi esfuerzo sobrehumano durante las ocho sesiones de quimioterapia que me dieron fue el estar lo máximo de bien posible, para que mis hijos no vieran la degeneración temporal de su madre. Dormía, comía y lo hacía todo con la peluca, me maquillaba cada día, e intentaba hacer las cosas normales, dentro de mis posibilidades.


Y empecé a obsesionarme con una idea, que pasaría con mis hijos si yo me moría? Mi marido es de Madrid, con lo cual, lo lógico seria que el se fuera con ellos allí. Eso supondría apartar a mis hijos de mi familia, con los que han compartido su vida desde que nacieron, y con su entorno.
Y si se olvidan de mi? Son muy pequeños! Si no hay quien le cuente cosas de su madre, como me iban a recordar. Y ahí decidí empezar a escribir.
Una libreta para Bruno y Elodia. La dividí en tres partes: una común para los dos, y después una para cada uno.
En ella en ningún momento hablo de la puta enfermedad. No quería que si me pasara algo mi legado fuera un puto dramón de telenovela. En vez de eso, les hablaba de que tenían que apoyar a papá con las decisiones, estar unidos, hablar mucho, que estaba orgullosa de ellos, que se apoyaran el uno en el otro en todo momento, cosas así.
Aix, se me caen los mocos, leches.
Y en la parte individual, la más bonita, les hablo de ellos, de lo orgullosa que estoy de ellos, de las virtudes tan bonitas que tienen cada uno, y que no dejen jamás que nadie les diga lo contrario. Y les cuento recuerdos de cuando eran bebes o más pequeños.

Bonito verdad? Aún la guardo, y aún escribo de vez en cuando.

A parte de eso, hice algo similar con mi marido, una libreta expresándole mi dolor, mis sentimientos, mis pensamientos. Estábamos pasando por los peores momentos de nuestra relación cuando me diagnosticaron, así que no fue fácil. Esa no la conservo.

Y por último, hice algo que en ese momento pensé así, y que os aseguro que es durísimo. Escribí 5 cartas de despedida.

Una a mi madre, que fue difícil escribir, porque tampoco estábamos en el mejor momento, pidiéndole perdón por todo lo que la había podido hacer sufrir durante y vida, perdonándola de las veces que ella me ha podido fallar a mi, y pidiéndole que no se hunda, que tiene 3 hijas más, unos nietos maravillosos, y mis hijos la iban a necesitar, y mucho.

Dos y tres, una a cada una de mis hermanas mayores, por el estilo. Pidiendo perdón, diciéndoles lo orgullosa que estoy de ellas aunque no lo demuestre, y esas cosas. Hablándoles de mis sobrinos, de que apoyen a mis hijos,.... Y agradecerles el apoyo incondicional que me habían dado, Olga no me dejó ni a sol ni a sombra. Jamás podré agradecerlo.

Cuarta carta a una de mis mejores amigas, Shauna, que ha estado ahí de manera incondicional, dándole las gracias por todo, por nuestra amistad, por la amistad de nuestras familias, y que no olvidara jamás que la quería mucho.
Nena, no te enfades cuando leas esto, no lo sabía nadie!


La quinta, pero no menos importante, a mi hermana pequeña, a mi xermaneta, a mi sombra,mi hermana, mi mejor amiga, mi pilar desde que nació ( no llores pitufa!). A ella le encomendaba dos cosas, muy duras: una, repartir las cartas y las libretas, puesto que nadie más lo iba a saber. La otra, ayudarme a que mis hijos no se olvidaran de su mami, que les hablará de mi, contara anécdotas de cuando pequeñas, fotos,.... Y que ayudara a Jesús en todo lo que pudiera, porque se quedaba solo con dos hijos muy pequeños.

Recuerdo que se enfadó conmigo mi xermaneta cuando se lo conté, bueno, no enfadarse de enfadarse, más bien de mal rollo, supongo que es lo que tiene que tu hermana te diga que si se muere, en tal cajón hay unas libretas y unas cartas que tiene que repartir.


Todo hay que decir que rompí las cartas y la libreta de mi marido.

Solo conservo la de mis hijos, porque lo que hay escrito es bonito, es amor en estado puro!

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