Hace mucho que no escribo. Demasiado. No es que no haya tenido noches de insomnio como hoy, eso es ya muy común en mi. Simplemente hay demasiado a sentir, y no siempre apetece. Pero son casi las 3 de la mañana, y he pensado que es un buen momento.
Llevo más de una hora sentada en el sofá, a oscuras, sola, llorando. En estos últimos tres años he llorado mucho, y me resulta muy curioso cuando, aún sabiendo todo lo que he pasado, la gente me pregunta porqué lloro. Porqué lloro? Curiosa pregunta. Jamás se me ocurriría a alguien en mi situación preguntárselo, pero cada cual hace lo que sabe o puede.
Lloro porque he adquirido ese derecho (llorar sin más) a base de dolor y sufrimiento. Lloro porque me flaquean las fuerzas y siento que no puedo más. Lloro porque esta puta enfermedad ha agotado por completo mi capacidad de aguante. Lloro por cansancio, por pena, por dolor, por tristeza, por nostalgia, por desconsuelo. Lloro porque ya no puedo más. Lloro porque añoro mi vida, esa que me arrebataste hace 3 años.
Ha agotado mi capital de valentía. Ya no queda nada. O así lo siento yo.
Quedan solo dos sesiones más del dichoso trastuzumab, tan solo dos. El 10 de marzo. Y sabiendo eso, sabiendo que estoy a las puertas de otra victoria, pudiendo tocar con la puntas de los dedos ese momento, desfallezco.
Miedo? Seguramente.
Porque aunque parezca mentira, vivo con miedo. Mucho miedo. Me da pánico, a la par que deseo, acabar con el tratamiento. Porque? Porque nadie me controlará. Porque ningún médico ni enfermera estará pendiente de mi. Porque hasta que pasen 6 meses no me harán ninguna analítica. Y eso es demasiado. Porque la pregunta está fija en tu mente.............Y si...?
Llevo tanto tiempo mal, tanto tiempo enferma, que ya no recuerdo como es la vida "normal". Hoy hablaba con una amiga que pasó algo similar ( o peor) hace unos años, y me ha prometido que todo vuelve más o menos a la normalidad ( Pepi, te como a besos!!!), y me cuesta creerlo. Mi cuerpo está destrozado, me han metido tanta mierda en vena, que lo que no entiendo es como no brillo en la oscuridad. Tengo cicatrices por doquier. Me falta mi pecho derecho. Mi pelo crece, pero todo lo despacio que puede, el muy cabrón. Mi brazo tiene la movilidad y fuerza limitada. Me han metido cortisona a litros, y he engordado de tal manera, que podría interpretar la ultima escena de "Cazafantasmas" sin atrezzo!
Se que todo esto os parecerán nimiedades, pero no os podéis imaginar lo que es verse en un espejo. Es desesperante. Por eso no lo hago, porque cuando me veo en un espejo, me doy pena a mi misma. Porque soy una sombra de lo que era, en todos los sentidos. Porque no reconozco a la persona que veo ahí. Porque yo me recuerdo guapa, fuerte, y divertida, y ahora casi no queda nada de eso.
Estoy cansada. Cansada física, psíquica y emocionalmente.
SIMPLEMENTE YO
SIMPLEMENTE YO, SUSANA, CON MIS PROBLEMAS, MIS DUDAS, MIS MIEDOS, MIS MOMENTOS GENIALES, Y ALGÚN TOQUE DE HUMOR. MI HASHTAG #FUCKYOUCANCER #QUETEJODANCANCER
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lunes, 22 de febrero de 2016
lunes, 12 de octubre de 2015
PERDIDO
Hace mucho que no escribo. Lo sé, me lo recordáis muchos de vosotros a menudo.
Como no podía ser de otra manera, son las 4:20 de la madrugada y no puedo dormir. Llevo un buen rato pensando, recordando, llorando....
Llevo teniendo años de mierda desde el 2012, y he de confesar que no tengo ninguna esperanza puesta en el 2016. De entrada hasta junio estaré con el tratamiento. Pero este año está siendo especialmente duro, tanto a nivel físico, como a nivel emocional.
Cuando hablo con alguien y me da el bajón, todo el mundo se centra en el hecho de que sigo aquí. Es lo más importante, lo se, mi querido Manu hace dos meses que murió (primo, te añoro tanto!). Pero como os decía, yo siento que he perdido mucho.
Siento que soy una mera sombra de lo que era yo. Y eso hay días que me consume.
En estos tres años no solo he perdido fuerza, resistencia, memoria, aguante, paciencia, mi pecho, mi pelo, mis ovarios, ... ha sido mucho más que eso. He perdido la alegría, el brillo de mis ojos, durante tres años mis hijos han perdido la felicidad, la tranquilidad y la seguridad. He perdido las ganas, la ilusión, la capacidad...
Sabes lo que es vivir con miedo? Es una sensación terrible. Y yo vivo con miedo. Miedo a que se complique, miedo a que mi corazón falle, miedo a que vuelva a tener complicaciones, miedo a que ese puto bicho se vuelva a escapar, miedo a hacerme la primera revisión, miedo a no hacérmela.....
Y todo esto no te lo tratan en el hospital. Todo esto tienes que aprender a gestionarlo, como buenamente puedas, tu solo, y aprender a respirar hondo para sobrellevar el día que tienes torcido.
Creo que el cáncer no se supera nunca. Jamás. Creo que la persona que ha pasado por un cáncer no vuelve a vivir tranquila, por más que lo intente. Se que no volveré a ser la que era, y por algunas cosas me alegro, pero hay otras que añoro muchísimo.
Soy menos divertida, impulsiva, alocada, menos activa, no me cuido nada, no soy nada cariñosa, es como si me diera todo un poco igual.
Me está costando mucho más esta vez. Demasiado.
Buenas noches
P.D: si alguno se anima, me podríais dejar algún comentario en el blog, para saber quienes sois!
Como no podía ser de otra manera, son las 4:20 de la madrugada y no puedo dormir. Llevo un buen rato pensando, recordando, llorando....
Llevo teniendo años de mierda desde el 2012, y he de confesar que no tengo ninguna esperanza puesta en el 2016. De entrada hasta junio estaré con el tratamiento. Pero este año está siendo especialmente duro, tanto a nivel físico, como a nivel emocional.
Cuando hablo con alguien y me da el bajón, todo el mundo se centra en el hecho de que sigo aquí. Es lo más importante, lo se, mi querido Manu hace dos meses que murió (primo, te añoro tanto!). Pero como os decía, yo siento que he perdido mucho.
Siento que soy una mera sombra de lo que era yo. Y eso hay días que me consume.
En estos tres años no solo he perdido fuerza, resistencia, memoria, aguante, paciencia, mi pecho, mi pelo, mis ovarios, ... ha sido mucho más que eso. He perdido la alegría, el brillo de mis ojos, durante tres años mis hijos han perdido la felicidad, la tranquilidad y la seguridad. He perdido las ganas, la ilusión, la capacidad...
Sabes lo que es vivir con miedo? Es una sensación terrible. Y yo vivo con miedo. Miedo a que se complique, miedo a que mi corazón falle, miedo a que vuelva a tener complicaciones, miedo a que ese puto bicho se vuelva a escapar, miedo a hacerme la primera revisión, miedo a no hacérmela.....
Y todo esto no te lo tratan en el hospital. Todo esto tienes que aprender a gestionarlo, como buenamente puedas, tu solo, y aprender a respirar hondo para sobrellevar el día que tienes torcido.
Creo que el cáncer no se supera nunca. Jamás. Creo que la persona que ha pasado por un cáncer no vuelve a vivir tranquila, por más que lo intente. Se que no volveré a ser la que era, y por algunas cosas me alegro, pero hay otras que añoro muchísimo.
Soy menos divertida, impulsiva, alocada, menos activa, no me cuido nada, no soy nada cariñosa, es como si me diera todo un poco igual.
Me está costando mucho más esta vez. Demasiado.
Buenas noches
P.D: si alguno se anima, me podríais dejar algún comentario en el blog, para saber quienes sois!
martes, 11 de agosto de 2015
ADIOS
Maldita
hija de puta. Enfermedad de mierda, devastadora, que destrozas vidas,
familias, y arrasas con todo. Te odio, te odio profundamente. Te lo
has llevado, te ha llevado a mi amigo, a mi “primo” del alma, has
podido con él. Maldita zorra, porque? Para que tanto sufrimiento?
Para nada. Lo has devorado por dentro hasta que no has dejado nada.
Puta, puta perversa y malévola, que en un año devoras a una
persona, haciéndole sufrir, produciendo dolor, para acabar así.
Y
la misma puta enfermedad que se te ha llevado, me va a impedir a mi
ir a despedirte. Como era eso que dicen.......justícia poética?
Pues esto es injusticia poética. El cáncer te ha llevado a ti, el
cáncer me jode a mi. Pero compartiamos más que eso............
Primo......................................Me
cuesta respirar. Hace unas horas que nos has dejado, pero tu voz
retumba en mi cabeza, impidiendo que me duerma................”Con
dos cojones y a por ello prima”. Y ahora ya no estás.
Miles
de recuerdos se agolpan en mi cabeza sin orden ni concierto, grabados
a fuego en mi retina. Entro en una especie de letargo recordando
conversaciones eternas en el messenger........ No es justo, ahora
empezabas a vivir, ahora tenias lo que más habías querido en este
mundo: un hijo. Tu ángel rubio. Un ángel rubio precioso y pequeño,
que por suerte es demasiado pequeño para ser consciente de lo que ha
pasado. Un ángel rubio que crecerá sin su querido papá, porque una
mierda de enfermedad ha decidido llevárselo demasiado pronto.
No
te merecías esto primo, tu no. Nadie se merece tanto sufrimiento
para acabar muriendo así.
Eras
grande primo, grande por dentro y por fuera. Gran amigo, mejor
persona. Lucharé por ti, ganaré la guerra que a ti no se te
permitió ganar, y guardaré a buen recaudo nuestros recuerdos, para
poder contarle al ángel rubio quien fue su padre: el gran OCASAR.
Te
quiero primo.
miércoles, 5 de agosto de 2015
A por la novena!
7 de junio de 2015
El
dolor agota. Y mucho. Constante, siempre ahí, consumiendo la poca
energía que te queda. Así es como me siento, ahora que tengo que
afrontar la supuesta última operación; estoy agotada, no puedo más.
Mi tolerancia al dolor a estas alturas es mínimo, y le arrancaría
la cabeza a la pobre enfermera que me va a poner la vía hoy, si
pudiera, pero no puedo, ni siquiera la puedo insultar, no es culpa
suya.
Es
curioso como cambia de la primera operación a la novena que es esta.
Ya juego en nivel PRO. La primera vez estaba acojonada! Literalmente.
Esta vez estoy tranquila, agotada pero tranquila.
Se
me ha escapado un “joder” al ponerme la vía. Me he disculpado
al momento. Jajajjajaajja. Últimamente me pasa, gestiono el dolor
diciendo un taco. Emi, mi querida enfermera ya lo sabe, si digo
“hostia” me ha hecho daño.
Ahora a esperar a entrar a quirófano, es curioso, estás en una sala tumbada en una camilla, con unas pintas que te cagas ( el gorrito verde a conjunto con los patucos son ideales!) pero todo el mundo que pasa por allí te dice algo.
Ahora a esperar a entrar a quirófano, es curioso, estás en una sala tumbada en una camilla, con unas pintas que te cagas ( el gorrito verde a conjunto con los patucos son ideales!) pero todo el mundo que pasa por allí te dice algo.
Ala,
nos vamos para dentro. Como molan los celadores, too fast too
furious, un control absoluto de las camillas. Y ya al frío
quirófano, saludo al cirujano y le cedo mi consciencia al
anestesista. Pica de narices, pero es genial la anestesia total.
Morfeo me atrapa en sus brazos.
Cuando
despierto ( no sé que otro término usar, pero no es el correcto!!
Cabeceo, seria) todo está bien. Una voz (???) me insta a que respire
más profundamente ( veis como no era despertar la más
correcta!!!!). Supongo que no le hago mucho caso, porque al rato me
enchufan el oxigeno. Que más da, yo estoy en los mundos de yupi!
Unos
días ingresada y para casa. La operación ha sido un éxito.
Llega
el momento de mirarme al espejo y verme sin pecho y con una cicatriz
de tres pares de narices. Encima no han utilizado puntos, para evitar
que se vuelva a abrir, y han utilizado grapas, que horror, odio las
grapas.
Me
voy al cuarto de baño sola, siempre lo hago sola, el primer impacto
necesito llevarlo sola. Me levanto la camiseta, y despego la
gasa...... y no hay nada. Un linea va desde mi esternón casi hasta
la axila. Ya no tengo pecho. Se me escapan las lágrimas, es una
mezcla de pérdida y alivio. Me limpio rápido los ojos: “ ya está
Susana, ya está.” Y aunque esas palabras o esa actitud me consuele
en ese momento, no es tan fácil. Me han quitado un pecho, ya no
está, pero sigo sintiendolo ahí, y no, no es el sindrome del
miembro fantasma. Simplemente lo sigo sintiendo, hasta que lo
acaricio, entonces no hay nada. Y es duro, porque la sensibilidad de
la piel de alrededor de la mastectomia tiene la misma sensibilidad de
antes, y si cierro los ojos cuando me acaricio la zona, se en que
parte exacta de mi pecho estoy, o estaría en caso de tenerlo, y lo
añoro, porque era mío, era mi pecho, una parte de mi cuerpo, quizás
la única de la que siempre me he sentido orgullosa, porque ha
amamantado a mis dos hijos, y porque lo queria, porque era mío,
coño.
Y
después de este ataque de rabia, deciros que estoy contenta con la
decisión que he tomado. He sufrido demasiado estos tres meses con el
tema de la reconstrucción, el rechazo, la infección y demás como
para platearme que vale la pena tanto dolor por un pecho.
Soy
una mujer mastectomizada, y aunque suene raro, estoy orgullosa.
sábado, 11 de julio de 2015
START AGAIN
Vuelta
a empezar. No puedo pensar, simplemente me invade esa horrible
sensación de déjà vu, que me acompaña desde el día de la
biópsia. Se lo que toca ahora: dolor, sufrimiento, tristeza,
frustración, enfado,.... Y aún no me he recuperado de la primera
vez, sigo agotada y con varios efectos de la quimio, como me voy a
afrontar a otro cáncer?
Lo
primero la operación: una mastectomia con recontrucción, y
reducción del otro pecho. 2 de marzo de 2015, el día antes de que
mi hija cumpla 10 años. Entro a quirófano bajo la presión de que
como me pase algo, le jodo a mi hija el resto de sus cumpleaños.
Tócate los huevos!
La
operación va bien, y la recuperación, aunque dolorosa, fisicamente
parece ir bien. Llevo un drenaje que es incomodo de narices. Como cada vez que me han operado, me toca enfrentarme al espejo. Lo odio, con todas mis fuerzas. Me pongo delante y miro. Es horrible, deforme, con hematomas, parece que la haya hecho mi hijo Bruno con plastelina. Me dicen que cambiará, que será bonita. Venga no me jodas! Jamás volverá a ser bonita, porque es, o ha sido, un pecho enfermo. Me pongo a llorar, sola, delante de mi enemigo, el espejo. No se como explicar la tristeza, el vacio, la pena que siento en ese momento.
A partir
de ahí, y sin una explicación aparente ( a parte de que estoy
pasando por el segundo cáncer, claro) entro en una espiral de
tristeza, aislamiento, pena, dolor, … Durante más de un mes, salgo
de casa únicamente para ir al hospital y no me relaciono con nadie
que no sea de mi familia. No contesto al teléfono, ni a los
whatsapp, ni a los mensajes, y si lo hago, es tarde. No tengo ganas de que me consuelen, porque nada me consuela. Lo único que me llena es el abrazo de mis hijos, su ternura al mirar a su madre enferma. Porque os aseguro que mis hijos han sido ( y son) muy conscientes de la enfermedad de su madre, y esa preocupación, esa pena, se les refleja en la mirada cuando me acarician la cara y me dicen que me quieren.
El
pecho me da todos los problemas del mundo, se me abren los puntos, y
hay un rechazo a la prótesis. Vamos a dejarlo ahí, porque si entro
en detalles alguien vomita, o se marea, que ya me ha pasado.
Entre
toda esta mierda, empiezo con la quimioterapia: 12 ciclos, uno por
semana. Caída del pelo, entumecimiento de pies y manos, sequedad en
la piel,hinchazón por la cortisona, dolor en las uñas, y poco más ( jajajjajajaja).
Finalmente
el cirujano decide quitar la prótesis y seguir conservando la piel y
la aureola. La cicatriz no se cierra. La cosen y vuelven a coser,
pero se niega a cerrarse. Me tendrán que volver a operar, para
intentar cerrar la herida. Le suplico al cirujano que se deje de
conservar y corte por lo sano. Le cuesta, pero después de pedírselo
mil veces, accede a dejarme mastectomizada.
Y
así he estado un montón de tiempo, con una herida abierta en mi
“pecho”, con una infección de dos “bichos” con nombres super
guays, aguantando la puta quimio, e intentando llevar una vida, ya no
normal, simplemente una vida.
Deciros
también, para ser sincera, que no lo he conseguido, que soy una
sombra de la mujer que he sido siempre, que estoy triste, desolada, y
no se como remontar.
Que
mi vida desde el 2 de marzo ha cambiado, a peor, a desastre absoluto.
He estado condenada a subir al hospital prácticamente a diario
durante como mínimo un mes, analíticas, antibióticos, cortisona,
quimioterapia, dolor, dolor, dolor, y más dolor.
Pero
claro, “tu eres fuerte, tu puedes con todo, lo has superado una
vez, puedes volver a superarlo”. Sabéis que os digo? A la mierda
con estas frases, a la mierda! No soy fuerte, no me quedan más
cojones, no puedo con todo, y para muestra como estoy, y si, por
supesto, lo superaré, porque no voy a dejar que esta puta enfermedad
de mierda me quite la vida, pero jamás olvideis una cosa: se paga un
precio, no es gratis. Y a veces el precio es elevado.
sábado, 4 de julio de 2015
UN AÑO Y MEDIO
Que difícil resulta resumir ese año y medio de tratamiento. Que complicado plasmar en el papel tanto miedo, tanto dolor, tanta soledad, desesperación, y miles de sentimientos más.
A nivel médico fueron 8 sesiones de quimioterapia, 6 operaciones, 28 radioterapias, 18 vacunas moleculares, y todo y que ninguno de los tratamientos tuvieron en mi reacciones demasiado adversas, tuve todas las complicaciones que se pueden tener y más, incluida una trombosis que me jodió y me sigue jodiendo viva.
Pero aguanté, le plante cara, y creí que le había vencido. Craso error! Le reté y me ha jodido viva.
No tuve celebración de fin de tratamiento, ni fiesta sorpresa, ni ninguna de esas cosas chupi pirulis que salen en la tele cuando una/o supera un cáncer. Eso si, ronda aun por ahí un vídeo recopilacion de fotos que se hicieron mis compis de fatiga, mis amigos de carrera, para apoyarme, que revolucionaron el facebook ...............................y mi corazón. A los alcahuetes que ahora estarán pensando en ese vídeo, solo tenéis que poner mi nombre completo en el buscador de google! Venga, va, ya te espero, ve a ver el vídeo...............
Ya? A que mola? Yo me emocioné mucho!
Bueno, voy a centrarme que me disperso! Fue un año y medio muy duro, como ya he dicho, tanto a nivel físico, como a nivel emocional.
Pero llegué, no sin esfuerzo, al mes de julio de 2014, donde por fin, se daba por finalizado el tratamiento, y después de varias pruebas, se me daba por “curada”. Revisión a los seis meses y listo, a hacer una vida normal, dentro de mis posibilidades, y de las secuelas que me dejo todo el proceso.
No me lo podía creer, lo había conseguido! Había sido duro, doloroso, triste, difícil, complicado, todos los adjetivos que se me pueden ocurrir, pero le había vencido. O eso pensaba yo.
Y llegó enero. Y llego el día de la revisión. Y cuando un médico al que no conoces te gira la pantalla del ordenador para que veas la masa que han encontrado en la mamografia, se hunde el mundo a tu alrededor........................otra vez.
Y te dicen que hay que hacer una biopsia, que no se pueden arriesgar, y tu, en lo más profundo de tu ser, sabes que vuelves a estar enferma, que la biopsia va a dar positiva. Y cuando te tumban y te colocan para hacerte la biopsia, tienes una desagradable sensación de deja vu, porque todo eso ya lo has vivido, porque sabes lo que viene después, sabes que vas a sufrir, que te va a doler, que va a ser desagradable. Que vas a volver a joder a toda tu familia, a tus hijos, que ya han superado que su madre esté enferma, a tus amigos, en fin, vuelta a empezar. Y ahí empecé a llorar. No, por favor, otra vez no.
Curiosamente, o no, me dan los resultados el mismo día que la otra vez, dos años más tarde, el día 22 de enero.
El médico me dice que efectivamente es cáncer, en el mismo pecho, diferente zona, que es muy pequeño, que está pillado a tiempo, blablablabla. Mastectomia radical, quimioterapia, vacunas moleculares, pastillas............vuelta a empezar. Con pequeños matices que lo hacen diferente a la primera vez:
-Deciden realizar un estudio de extensión para descartar que haya otros posibles tumores por ahí de juerga ( que esperanzador es esto! Un estudio de extensión por si acaso! Mola!) Me hacen tacs en todo el cuerpo, resonancias, gammagrafias oseas, todo! Fueron quince días horribles, pensando en que ocurriría si encontraban algún tumor en otro sitio.
Por suerte para mi, no se encuentra nada más.
Cuando supe que me tenían que hacer otra vez quimioterapia, empecé a plantearme como le decía a mis hijos que volvía a tener cáncer. Se me hacia tan difícil!!! Porque se perfectamente como funciona la mente de mi hija, y sabia que en cuanto se lo dijera, ella pensaría en que su madre se podía morir.
Al final decidimos decírselo de forma informal, sin sentarlos a los dos a hablar, como quien no quiere la cosa.
Con Elodia no funciono; automáticamente se puso a llorar y a preguntar si me iba a morir.
Una anécdota: me operaron el día antes de su cumpleaños, y la única obsesión era que si me moría en la operación nunca más podría celebrarlo. Gracias hija, bajo presión funciono muy bien!!!
Y así fue como volví al infierno, como mi vida se fue a la mierda, como todo cambio otra vez, como volví a empezar. Cuanta tristeza me invadió................
jueves, 18 de junio de 2015
MIS ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN
MIS
ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN
Elodia,
mi princesa, mi ratona, y Bruno, mi cachorrete. Ellos realmente han
sido el motivo, desde el minuto cero, de que haya tirado pa'lante.
Uy,
preparad los pañuelos, me da a mi que vamos a llorar.
Recuerdo
el día que me hice la mamografia. El radiólogo, completamente
serio, me recomendó una biopsia. En el informe que me dio, y que
guardo con el resto de los papeles, ponía en mayúscula y en negrita
: sospechosamente maligno.
No, no, perdón, fue mas como:
SOSPECHOSAMENTE MALIGNO.
Brutal, dos palabras, y ala, ahora vas y la cascas. Fue salir por la
puerta de la consulta y empezar a llorar. Mi madre, en vista de eso,
me empezó a decir eso de que quizás no, que también se equivocan a
veces, blablabla. Y yo solo podía pensar en mis niños, mis
gurruminos. Elodia tenía entonces 7 años y Bruno 4. Y se me cayó
el alma al suelo. Mis pobres niños, lo que tendrían que sufrir. Que
injusto.
Una
vez me diagnosticaron, mi pensamiento hacia mis hijos no cambió,
había la opción de que perdieran a su madre, porque aunque creamos
que el cáncer de mama es una nimiedad comparado a otros, hay un 20%
de mujeres que no lo superan. Un 20%!!! No un 1, ni un cero coma, no,
no, de cada 100 mujeres, 20 mueren. Así, sin presión!
Recuerdo
como si fuera ayer cuando nos sentamos a hablar con ellos, para
decirles que mamá estaba enferma, que era una enfermedad importante,
difícil, y larga. Que me pondrían un líquido en las venas que se
llama quimio, y que esa quimio mata a todos los bichos malos, pero
también a algunos buenos, y mamá no iba a estar bien algunos días.
Les explicamos que la enfermedad estaba en el pecho derecho de mamá,
que luego me operarían, la radio, todo. Lo único que no nombramos
fue la palabra cáncer, porque no lo encontré relevante.
Parecieron
entender más o menos la situación, pero a mi hija Elodia le
surgieron dudas, es retorcida como la madre que la parió, todo hay
que decirlo. Y empezó con:
-Mamá, y que pasa si a ti la quimio no
te funciona?
-Nada Elodia, eso no puede ocurrir.
-Pero y si a ti por lo que sea no te mata a los bichos malos, que
pasa?
-
Elodia hija, eso no va a pasar.
-
Ya, y tu como lo sabes?
Y
ahí fue donde, lo reconozco, me cagué, y salí por peteneras,
porque sabia lo que estaba pensando mi hija, sabía donde quería
llegar Elodia, si a mi madre no le funciona la quimio, se muere?
Así
que mi esfuerzo sobrehumano durante las ocho sesiones de
quimioterapia que me dieron fue el estar lo máximo de bien posible,
para que mis hijos no vieran la degeneración temporal de su madre.
Dormía, comía y lo hacía todo con la peluca, me maquillaba cada día, e intentaba hacer las
cosas normales, dentro de mis posibilidades.
Y
empecé a obsesionarme con una idea, que pasaría con mis hijos si yo
me moría? Mi marido es de Madrid, con lo cual, lo lógico seria que
el se fuera con ellos allí. Eso supondría apartar a mis hijos de mi
familia, con los que han compartido su vida desde que nacieron, y con
su entorno.
Y
si se olvidan de mi? Son muy pequeños! Si no hay quien le cuente
cosas de su madre, como me iban a recordar. Y ahí decidí empezar a
escribir.
Una
libreta para Bruno y Elodia. La dividí en tres partes: una común
para los dos, y después una para cada uno.
En
ella en ningún momento hablo de la puta enfermedad. No quería que
si me pasara algo mi legado fuera un puto dramón de telenovela. En
vez de eso, les hablaba de que tenían que apoyar a papá con las
decisiones, estar unidos, hablar mucho, que estaba orgullosa de
ellos, que se apoyaran el uno en el otro en todo momento, cosas así.
Aix,
se me caen los mocos, leches.
Y
en la parte individual, la más bonita, les hablo de ellos, de lo
orgullosa que estoy de ellos, de las virtudes tan bonitas que tienen
cada uno, y que no dejen jamás que nadie les diga lo contrario. Y
les cuento recuerdos de cuando eran bebes o más pequeños.
Bonito
verdad? Aún la guardo, y aún escribo de vez en cuando.
A
parte de eso, hice algo similar con mi marido, una libreta
expresándole mi dolor, mis sentimientos, mis pensamientos. Estábamos
pasando por los peores momentos de nuestra relación cuando me
diagnosticaron, así que no fue fácil. Esa no la conservo.
Y
por último, hice algo que en ese momento pensé así, y que os
aseguro que es durísimo. Escribí 5 cartas de despedida.
Una
a mi madre, que fue difícil escribir, porque tampoco estábamos en
el mejor momento, pidiéndole perdón por todo lo que la había
podido hacer sufrir durante y vida, perdonándola de las veces que
ella me ha podido fallar a mi, y pidiéndole que no se hunda, que
tiene 3 hijas más, unos nietos maravillosos, y mis hijos la iban a
necesitar, y mucho.
Dos
y tres, una a cada una de mis hermanas mayores, por el estilo.
Pidiendo perdón, diciéndoles lo orgullosa que estoy de ellas aunque
no lo demuestre, y esas cosas. Hablándoles de mis sobrinos, de que
apoyen a mis hijos,.... Y agradecerles el apoyo incondicional que me
habían dado, Olga no me dejó ni a sol ni a sombra. Jamás podré
agradecerlo.
Cuarta
carta a una de mis mejores amigas, Shauna, que ha estado ahí de
manera incondicional, dándole las gracias por todo, por nuestra
amistad, por la amistad de nuestras familias, y que no olvidara jamás
que la quería mucho.
Nena,
no te enfades cuando leas esto, no lo sabía nadie!
La
quinta, pero no menos importante, a mi hermana pequeña, a mi
xermaneta, a mi sombra,mi hermana, mi mejor amiga, mi pilar desde que
nació ( no llores pitufa!). A ella le encomendaba dos cosas, muy
duras: una, repartir las cartas y las libretas, puesto que nadie más
lo iba a saber. La otra, ayudarme a que mis hijos no se olvidaran de
su mami, que les hablará de mi, contara anécdotas de cuando
pequeñas, fotos,.... Y que ayudara a Jesús en todo lo que pudiera,
porque se quedaba solo con dos hijos muy pequeños.
Recuerdo
que se enfadó conmigo mi xermaneta cuando se lo conté, bueno, no
enfadarse de enfadarse, más bien de mal rollo, supongo que es lo que
tiene que tu hermana te diga que si se muere, en tal cajón hay unas
libretas y unas cartas que tiene que repartir.
Todo
hay que decir que rompí las cartas y la libreta de mi marido.
Solo
conservo la de mis hijos, porque lo que hay escrito es bonito, es
amor en estado puro!
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