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martes, 11 de agosto de 2015

ADIOS


Maldita hija de puta. Enfermedad de mierda, devastadora, que destrozas vidas, familias, y arrasas con todo. Te odio, te odio profundamente. Te lo has llevado, te ha llevado a mi amigo, a mi “primo” del alma, has podido con él. Maldita zorra, porque? Para que tanto sufrimiento? Para nada. Lo has devorado por dentro hasta que no has dejado nada. Puta, puta perversa y malévola, que en un año devoras a una persona, haciéndole sufrir, produciendo dolor, para acabar así.
Y la misma puta enfermedad que se te ha llevado, me va a impedir a mi ir a despedirte. Como era eso que dicen.......justícia poética? Pues esto es injusticia poética. El cáncer te ha llevado a ti, el cáncer me jode a mi. Pero compartiamos más que eso............



Primo......................................Me cuesta respirar. Hace unas horas que nos has dejado, pero tu voz retumba en mi cabeza, impidiendo que me duerma................”Con dos cojones y a por ello prima”. Y ahora ya no estás.
Miles de recuerdos se agolpan en mi cabeza sin orden ni concierto, grabados a fuego en mi retina. Entro en una especie de letargo recordando conversaciones eternas en el messenger........ No es justo, ahora empezabas a vivir, ahora tenias lo que más habías querido en este mundo: un hijo. Tu ángel rubio. Un ángel rubio precioso y pequeño, que por suerte es demasiado pequeño para ser consciente de lo que ha pasado. Un ángel rubio que crecerá sin su querido papá, porque una mierda de enfermedad ha decidido llevárselo demasiado pronto.
No te merecías esto primo, tu no. Nadie se merece tanto sufrimiento para acabar muriendo así.
Eras grande primo, grande por dentro y por fuera. Gran amigo, mejor persona. Lucharé por ti, ganaré la guerra que a ti no se te permitió ganar, y guardaré a buen recaudo nuestros recuerdos, para poder contarle al ángel rubio quien fue su padre: el gran OCASAR.

Te quiero primo.

miércoles, 5 de agosto de 2015

A por la novena!


7 de junio de 2015



El dolor agota. Y mucho. Constante, siempre ahí, consumiendo la poca energía que te queda. Así es como me siento, ahora que tengo que afrontar la supuesta última operación; estoy agotada, no puedo más. Mi tolerancia al dolor a estas alturas es mínimo, y le arrancaría la cabeza a la pobre enfermera que me va a poner la vía hoy, si pudiera, pero no puedo, ni siquiera la puedo insultar, no es culpa suya.

Es curioso como cambia de la primera operación a la novena que es esta. Ya juego en nivel PRO. La primera vez estaba acojonada! Literalmente. Esta vez estoy tranquila, agotada pero tranquila.

Se me ha escapado un “joder” al ponerme la vía. Me he disculpado al momento. Jajajjajaajja. Últimamente me pasa, gestiono el dolor diciendo un taco. Emi, mi querida enfermera ya lo sabe, si digo “hostia” me ha hecho daño.
Ahora a esperar a entrar a quirófano, es curioso, estás en una sala tumbada en una camilla, con unas pintas que te cagas ( el gorrito verde a conjunto con los patucos son ideales!) pero todo el mundo que pasa por allí te dice algo.

Ala, nos vamos para dentro. Como molan los celadores, too fast too furious, un control absoluto de las camillas. Y ya al frío quirófano, saludo al cirujano y le cedo mi consciencia al anestesista. Pica de narices, pero es genial la anestesia total. Morfeo me atrapa en sus brazos.

Cuando despierto ( no sé que otro término usar, pero no es el correcto!! Cabeceo, seria) todo está bien. Una voz (???) me insta a que respire más profundamente ( veis como no era despertar la más correcta!!!!). Supongo que no le hago mucho caso, porque al rato me enchufan el oxigeno. Que más da, yo estoy en los mundos de yupi!

Unos días ingresada y para casa. La operación ha sido un éxito.
Llega el momento de mirarme al espejo y verme sin pecho y con una cicatriz de tres pares de narices. Encima no han utilizado puntos, para evitar que se vuelva a abrir, y han utilizado grapas, que horror, odio las grapas.
Me voy al cuarto de baño sola, siempre lo hago sola, el primer impacto necesito llevarlo sola. Me levanto la camiseta, y despego la gasa...... y no hay nada. Un linea va desde mi esternón casi hasta la axila. Ya no tengo pecho. Se me escapan las lágrimas, es una mezcla de pérdida y alivio. Me limpio rápido los ojos: “ ya está Susana, ya está.” Y aunque esas palabras o esa actitud me consuele en ese momento, no es tan fácil. Me han quitado un pecho, ya no está, pero sigo sintiendolo ahí, y no, no es el sindrome del miembro fantasma. Simplemente lo sigo sintiendo, hasta que lo acaricio, entonces no hay nada. Y es duro, porque la sensibilidad de la piel de alrededor de la mastectomia tiene la misma sensibilidad de antes, y si cierro los ojos cuando me acaricio la zona, se en que parte exacta de mi pecho estoy, o estaría en caso de tenerlo, y lo añoro, porque era mío, era mi pecho, una parte de mi cuerpo, quizás la única de la que siempre me he sentido orgullosa, porque ha amamantado a mis dos hijos, y porque lo queria, porque era mío, coño.

Y después de este ataque de rabia, deciros que estoy contenta con la decisión que he tomado. He sufrido demasiado estos tres meses con el tema de la reconstrucción, el rechazo, la infección y demás como para platearme que vale la pena tanto dolor por un pecho.

Soy una mujer mastectomizada, y aunque suene raro, estoy orgullosa.

sábado, 11 de julio de 2015

START AGAIN


Vuelta a empezar. No puedo pensar, simplemente me invade esa horrible sensación de déjà vu, que me acompaña desde el día de la biópsia. Se lo que toca ahora: dolor, sufrimiento, tristeza, frustración, enfado,.... Y aún no me he recuperado de la primera vez, sigo agotada y con varios efectos de la quimio, como me voy a afrontar a otro cáncer?

Lo primero la operación: una mastectomia con recontrucción, y reducción del otro pecho. 2 de marzo de 2015, el día antes de que mi hija cumpla 10 años. Entro a quirófano bajo la presión de que como me pase algo, le jodo a mi hija el resto de sus cumpleaños. Tócate los huevos!
La operación va bien, y la recuperación, aunque dolorosa, fisicamente parece ir bien. Llevo un drenaje que es incomodo de narices. Como cada vez que me han operado, me toca enfrentarme al espejo. Lo odio, con todas mis fuerzas. Me pongo delante y miro. Es horrible, deforme, con hematomas, parece que la haya hecho mi hijo Bruno con plastelina. Me dicen que cambiará, que será bonita. Venga no me jodas! Jamás volverá a ser bonita, porque es, o ha sido, un pecho enfermo. Me pongo a llorar, sola, delante de mi enemigo, el espejo. No se como explicar la tristeza, el vacio, la pena que siento en ese momento.

 A partir de ahí, y sin una explicación aparente ( a parte de que estoy pasando por el segundo cáncer, claro) entro en una espiral de tristeza, aislamiento, pena, dolor, … Durante más de un mes, salgo de casa únicamente para ir al hospital y no me relaciono con nadie que no sea de mi familia. No contesto al teléfono, ni a los whatsapp, ni a los mensajes, y si lo hago, es tarde. No tengo ganas de que me consuelen, porque nada me consuela. Lo único que me llena es el abrazo de mis hijos, su ternura al mirar a su madre enferma. Porque os aseguro que mis hijos han sido ( y son) muy conscientes de la enfermedad de su madre, y esa preocupación, esa pena, se les refleja en la mirada cuando me acarician la cara y me dicen que me quieren.


El pecho me da todos los problemas del mundo, se me abren los puntos, y hay un rechazo a la prótesis. Vamos a dejarlo ahí, porque si entro en detalles alguien vomita, o se marea, que ya me ha pasado.
Entre toda esta mierda, empiezo con la quimioterapia: 12 ciclos, uno por semana. Caída del pelo, entumecimiento de pies y manos, sequedad en la piel,hinchazón por la cortisona, dolor en las uñas, y poco más ( jajajjajajaja).

Finalmente el cirujano decide quitar la prótesis y seguir conservando la piel y la aureola. La cicatriz no se cierra. La cosen y vuelven a coser, pero se niega a cerrarse. Me tendrán que volver a operar, para intentar cerrar la herida. Le suplico al cirujano que se deje de conservar y corte por lo sano. Le cuesta, pero después de pedírselo mil veces, accede a dejarme mastectomizada.
Y así he estado un montón de tiempo, con una herida abierta en mi “pecho”, con una infección de dos “bichos” con nombres super guays, aguantando la puta quimio, e intentando llevar una vida, ya no normal, simplemente una vida.

Deciros también, para ser sincera, que no lo he conseguido, que soy una sombra de la mujer que he sido siempre, que estoy triste, desolada, y no se como remontar.
Que mi vida desde el 2 de marzo ha cambiado, a peor, a desastre absoluto. He estado condenada a subir al hospital prácticamente a diario durante como mínimo un mes, analíticas, antibióticos, cortisona, quimioterapia, dolor, dolor, dolor, y más dolor.
Pero claro, “tu eres fuerte, tu puedes con todo, lo has superado una vez, puedes volver a superarlo”. Sabéis que os digo? A la mierda con estas frases, a la mierda! No soy fuerte, no me quedan más cojones, no puedo con todo, y para muestra como estoy, y si, por supesto, lo superaré, porque no voy a dejar que esta puta enfermedad de mierda me quite la vida, pero jamás olvideis una cosa: se paga un precio, no es gratis. Y a veces el precio es elevado.

sábado, 4 de julio de 2015

UN AÑO Y MEDIO

Que difícil resulta resumir ese año y medio de tratamiento. Que complicado plasmar en el papel tanto miedo, tanto dolor, tanta soledad, desesperación, y miles de sentimientos más.
A nivel médico fueron 8 sesiones de quimioterapia, 6 operaciones, 28 radioterapias, 18 vacunas moleculares, y todo y que ninguno de los tratamientos tuvieron en mi reacciones demasiado adversas, tuve todas las complicaciones que se pueden tener y más, incluida una trombosis que me jodió y me sigue jodiendo viva. 
Pero aguanté, le plante cara, y creí que le había vencido. Craso error! Le reté y me ha jodido viva. 
No tuve celebración de fin de tratamiento, ni fiesta sorpresa, ni ninguna de esas cosas chupi pirulis que salen en la tele cuando una/o supera un cáncer. Eso si, ronda aun por ahí un vídeo recopilacion de fotos que se hicieron mis compis de fatiga, mis amigos de carrera, para apoyarme, que revolucionaron el facebook ...............................y mi corazón. A los alcahuetes que ahora estarán pensando en ese vídeo, solo tenéis que poner mi nombre completo en el buscador de google! Venga, va, ya te espero, ve a ver el vídeo...............
Ya? A que mola? Yo me emocioné mucho! 
Bueno, voy a centrarme que me disperso! Fue un año y medio muy duro, como ya he dicho, tanto a nivel físico, como a nivel emocional. 
Pero llegué, no sin esfuerzo, al mes de julio de 2014, donde por fin, se daba por finalizado el tratamiento, y después de varias pruebas, se me daba por “curada”. Revisión a los seis meses y listo, a hacer una vida normal, dentro de mis posibilidades, y de las secuelas que me dejo todo el proceso. 
No me lo podía creer, lo había conseguido! Había sido duro, doloroso, triste, difícil, complicado, todos los adjetivos que se me pueden ocurrir, pero le había vencido. O eso pensaba yo.  
Y llegó enero. Y llego el día de la revisión. Y cuando un médico al que no conoces te gira la pantalla del ordenador para que veas la masa que han encontrado en la mamografia, se hunde el mundo a tu alrededor........................otra vez. 
Y te dicen que hay que hacer una biopsia, que no se pueden arriesgar, y tu, en lo más profundo de tu ser, sabes que vuelves a estar enferma, que la biopsia va a dar positiva. Y cuando te tumban y te colocan para hacerte la biopsia, tienes una desagradable sensación de deja vu, porque todo eso ya lo has vivido, porque sabes lo que viene después, sabes que vas a sufrir, que te va a doler, que va a ser desagradable. Que vas a volver a joder a toda tu familia, a tus hijos, que ya han superado que su madre esté enferma, a tus amigos, en fin, vuelta a empezar. Y ahí empecé a llorar. No, por favor, otra vez no.
Curiosamente, o no, me dan los resultados el mismo día que la otra vez, dos años más tarde, el día 22 de enero. 
El médico me dice que efectivamente es cáncer, en el mismo pecho, diferente zona, que es muy pequeño, que está pillado a tiempo, blablablabla. Mastectomia radical, quimioterapia, vacunas moleculares, pastillas............vuelta a empezar. Con pequeños matices que lo hacen diferente a la primera vez:
-Deciden realizar un estudio de extensión para descartar que haya otros posibles tumores por ahí de juerga ( que esperanzador es esto! Un estudio de extensión por si acaso! Mola!) Me hacen tacs en todo el cuerpo, resonancias, gammagrafias oseas, todo! Fueron quince días horribles, pensando en que ocurriría si encontraban algún tumor en otro sitio.  
Por suerte para mi, no se encuentra nada más.
Cuando supe que me tenían que hacer otra vez quimioterapia, empecé a plantearme como le decía a mis hijos que volvía a tener cáncer. Se me hacia tan difícil!!! Porque se perfectamente como funciona la mente de mi hija, y sabia que en cuanto se lo dijera, ella pensaría en que su madre se podía morir. 
Al final decidimos decírselo de forma informal, sin sentarlos a los dos a hablar, como quien no quiere la cosa. 
Con Elodia no funciono; automáticamente se puso a llorar y a preguntar si me iba a morir. 
Una anécdota: me operaron el día antes de su cumpleaños, y la única obsesión era que si me moría en la operación nunca más podría celebrarlo. Gracias hija, bajo presión funciono muy bien!!!
Y así fue como volví al infierno, como mi vida se fue a la mierda, como todo cambio otra vez, como volví a empezar. Cuanta tristeza me invadió................

jueves, 18 de junio de 2015

MIS ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN


MIS ANGELES, MIS MIEDOS, MI DESESPERACIÓN



Elodia, mi princesa, mi ratona, y Bruno, mi cachorrete. Ellos realmente han sido el motivo, desde el minuto cero, de que haya tirado pa'lante.
Uy, preparad los pañuelos, me da a mi que vamos a llorar.

Recuerdo el día que me hice la mamografia. El radiólogo, completamente serio, me recomendó una biopsia. En el informe que me dio, y que guardo con el resto de los papeles, ponía en mayúscula y en negrita : sospechosamente maligno. 

No, no, perdón, fue mas como: SOSPECHOSAMENTE MALIGNO
Brutal, dos palabras, y ala, ahora vas y la cascas. Fue salir por la puerta de la consulta y empezar a llorar. Mi madre, en vista de eso, me empezó a decir eso de que quizás no, que también se equivocan a veces, blablabla. Y yo solo podía pensar en mis niños, mis gurruminos. Elodia tenía entonces 7 años y Bruno 4. Y se me cayó el alma al suelo. Mis pobres niños, lo que tendrían que sufrir. Que injusto.

Una vez me diagnosticaron, mi pensamiento hacia mis hijos no cambió, había la opción de que perdieran a su madre, porque aunque creamos que el cáncer de mama es una nimiedad comparado a otros, hay un 20% de mujeres que no lo superan. Un 20%!!! No un 1, ni un cero coma, no, no, de cada 100 mujeres, 20 mueren. Así, sin presión!

Recuerdo como si fuera ayer cuando nos sentamos a hablar con ellos, para decirles que mamá estaba enferma, que era una enfermedad importante, difícil, y larga. Que me pondrían un líquido en las venas que se llama quimio, y que esa quimio mata a todos los bichos malos, pero también a algunos buenos, y mamá no iba a estar bien algunos días. Les explicamos que la enfermedad estaba en el pecho derecho de mamá, que luego me operarían, la radio, todo. Lo único que no nombramos fue la palabra cáncer, porque no lo encontré relevante.
Parecieron entender más o menos la situación, pero a mi hija Elodia le surgieron dudas, es retorcida como la madre que la parió, todo hay que decirlo. Y empezó con:
-Mamá, y que pasa si a ti la quimio no te funciona?
-Nada Elodia, eso no puede ocurrir.
-Pero y si a ti por lo que sea no te mata a los bichos malos, que pasa?
- Elodia hija, eso no va a pasar.
- Ya, y tu como lo sabes?

Y ahí fue donde, lo reconozco, me cagué, y salí por peteneras, porque sabia lo que estaba pensando mi hija, sabía donde quería llegar Elodia, si a mi madre no le funciona la quimio, se muere?


Así que mi esfuerzo sobrehumano durante las ocho sesiones de quimioterapia que me dieron fue el estar lo máximo de bien posible, para que mis hijos no vieran la degeneración temporal de su madre. Dormía, comía y lo hacía todo con la peluca, me maquillaba cada día, e intentaba hacer las cosas normales, dentro de mis posibilidades.


Y empecé a obsesionarme con una idea, que pasaría con mis hijos si yo me moría? Mi marido es de Madrid, con lo cual, lo lógico seria que el se fuera con ellos allí. Eso supondría apartar a mis hijos de mi familia, con los que han compartido su vida desde que nacieron, y con su entorno.
Y si se olvidan de mi? Son muy pequeños! Si no hay quien le cuente cosas de su madre, como me iban a recordar. Y ahí decidí empezar a escribir.
Una libreta para Bruno y Elodia. La dividí en tres partes: una común para los dos, y después una para cada uno.
En ella en ningún momento hablo de la puta enfermedad. No quería que si me pasara algo mi legado fuera un puto dramón de telenovela. En vez de eso, les hablaba de que tenían que apoyar a papá con las decisiones, estar unidos, hablar mucho, que estaba orgullosa de ellos, que se apoyaran el uno en el otro en todo momento, cosas así.
Aix, se me caen los mocos, leches.
Y en la parte individual, la más bonita, les hablo de ellos, de lo orgullosa que estoy de ellos, de las virtudes tan bonitas que tienen cada uno, y que no dejen jamás que nadie les diga lo contrario. Y les cuento recuerdos de cuando eran bebes o más pequeños.

Bonito verdad? Aún la guardo, y aún escribo de vez en cuando.

A parte de eso, hice algo similar con mi marido, una libreta expresándole mi dolor, mis sentimientos, mis pensamientos. Estábamos pasando por los peores momentos de nuestra relación cuando me diagnosticaron, así que no fue fácil. Esa no la conservo.

Y por último, hice algo que en ese momento pensé así, y que os aseguro que es durísimo. Escribí 5 cartas de despedida.

Una a mi madre, que fue difícil escribir, porque tampoco estábamos en el mejor momento, pidiéndole perdón por todo lo que la había podido hacer sufrir durante y vida, perdonándola de las veces que ella me ha podido fallar a mi, y pidiéndole que no se hunda, que tiene 3 hijas más, unos nietos maravillosos, y mis hijos la iban a necesitar, y mucho.

Dos y tres, una a cada una de mis hermanas mayores, por el estilo. Pidiendo perdón, diciéndoles lo orgullosa que estoy de ellas aunque no lo demuestre, y esas cosas. Hablándoles de mis sobrinos, de que apoyen a mis hijos,.... Y agradecerles el apoyo incondicional que me habían dado, Olga no me dejó ni a sol ni a sombra. Jamás podré agradecerlo.

Cuarta carta a una de mis mejores amigas, Shauna, que ha estado ahí de manera incondicional, dándole las gracias por todo, por nuestra amistad, por la amistad de nuestras familias, y que no olvidara jamás que la quería mucho.
Nena, no te enfades cuando leas esto, no lo sabía nadie!


La quinta, pero no menos importante, a mi hermana pequeña, a mi xermaneta, a mi sombra,mi hermana, mi mejor amiga, mi pilar desde que nació ( no llores pitufa!). A ella le encomendaba dos cosas, muy duras: una, repartir las cartas y las libretas, puesto que nadie más lo iba a saber. La otra, ayudarme a que mis hijos no se olvidaran de su mami, que les hablará de mi, contara anécdotas de cuando pequeñas, fotos,.... Y que ayudara a Jesús en todo lo que pudiera, porque se quedaba solo con dos hijos muy pequeños.

Recuerdo que se enfadó conmigo mi xermaneta cuando se lo conté, bueno, no enfadarse de enfadarse, más bien de mal rollo, supongo que es lo que tiene que tu hermana te diga que si se muere, en tal cajón hay unas libretas y unas cartas que tiene que repartir.


Todo hay que decir que rompí las cartas y la libreta de mi marido.

Solo conservo la de mis hijos, porque lo que hay escrito es bonito, es amor en estado puro!

martes, 16 de junio de 2015

ES LA GUERRA!!!!!!!!!


Ganar batallas para ganar la guerra. Ese tenía que ser mi mantra, y ese fue mi planteamiento. Pero es duro, muy duro. A veces demasiado. Por suerte, al menos en mi caso, no he estado sola. La gente se volcó en mi, mi gente. Recuperé la relación con amigos que hacía mucho con los que no hablaba, si, también perdí a un par por el camino, pero el balance es positivo. Y mis hijos, ellos han sido y son el gran puntal, el motivo para levantarme cada mañana, las fuerzas cuando ya desfallecía, ellos lo son todo para mi. Bruno y Elodia, mis ángeles.

Son muchos los momentos duros a los que te enfrentas cuando tienes cáncer. Demasiados. El día que te lo dicen. El primer día de la quimio, cuando tomas conciencia de que realmente estás enferma. Cuando se lo tienes que explicar a las personas que más quieres. Ver el dolor que tu enfermedad provoca a los demás. La primera operación. Pruebas y más pruebas, y más pruebas, y tócate los huevos, todas son desagradables, o hacen daño...... En serio??? No hay forma humana de hacerle a alguien una prueba sin joderle vivo????

Pero si hay algo que cuesta, no solo por lo duro que es, si no por lo que permanece, porque cuesta de cambiar, porque cuesta recuperarse, es el cambio físico.
Cuando me dijeron que se me caería el pelo estuve dos semanas intentando tomar una decisión: me pongo una peluca o un pañuelo? Al final me decidí por la peluca, porque no quería que la gente sintiera pena por mi, aún sin saber nada de mi. Es lo que tiene ( bajo mi punto de vista) el pañuelo, es como un neón que pone “tengo cáncer”.
Y ahí empieza el declive.
Primero se te cae el pelo, luego las cejas, las pestañas, y todo el pelo corporal ( eso no da tanta pena!). Luego el tono de piel, te vuelves, no sé, mmmmmm, que color podría definirlo? Aceituna cetrina? Si, algo así. Luego está la piel en si. Habéis visto el repugnante anuncio de los talones resecos del Dr. Scholl ( puaj!) ??? Pues esos talones repugnantes y agrietados son una chiquillada. Tu piel es un puro desierto agrietado. Podemos seguir con la boca: llagas en la lengua, en los labios, hasta el punto que lavarse los dientes es un sacrificio enorme. También están las cicatrices, que van apareciendo en tu cuerpo como por arte de magia, las uñas se deforman ( y como no, también duelen), y así todo tu cuerpo se va transformando.
Hasta que llega un día en el que te miras al espejo y no reconoces la imagen que se
refleja en él. Y empiezas a llorar, porque en tu mente, cuando piensas en ti, te ves sana, guapa, con buen color, con brillo en los ojos .....en cambio el espejo, que es cruel, te devuelve la imagen de alguien que un día fuiste tu, desmejorada, enferma,llena de cicatrices, y que no corresponde con tu “yo”.
Y si, ya se que el pelo vuelve a crecer, y la piel se recupera, pero tarda mucho tiempo, mucho más del que podáis imaginar. Y hay otras cosas que no desaparecen jamás.

domingo, 14 de junio de 2015

EL FATÍDICO DÍA





Tengo cáncer. Me miro en el espejo una y otra vez e intento decir esas dos palabras en voz alta. Tengo cáncer. No lo consigo. Una y otra vez lo intento, y solo consigo romper a llorar. Tengo cáncer.....

El 22 de enero de 2013 me lo diagnosticaron. Cuando entré en la consulta del cirujano lo supe, la biopsia había dado positiva. Los pañuelos dispuestos encima de la mesa, esa insistencia en que mi marido estuviera presente ( había ido a aparcar). Y ahí empezó mi calvario.
Es curioso como el cerebro humano gestiona la información. En cuanto me dijeron que la biopsia determinaba que tenía cáncer, dejé de oír. Mi cerebro se bloqueó, ni siquiera empecé a llorar en seguida, tardé un poco. Solo oía palabras horribles ( quimioterapia), palabras que no presagiaban nada bueno ( mastectomía ), palabras que daban mucho miedo ( radioterapia). Y poco más recuerdo de ese día, solo recuerdo lágrimas, pena, tristeza, desesperación. Solo recuerdo pensar en mis hijos, que entonces tenían 7 y 4 años, recuerdo pensar en que eran demasiado pequeños para perder a su madre. Y la desesperación en los míos, eso también lo recuerdo. Mi madre, mis hermanas, mis amigos. Recuerdo la conversación mantenida con mi mejor amiga, fue breve, muy breve, demasiado quizás, pero muy intensa, ella solo dijo “ no, no, no, no” y poco más hablamos.
Ala, ya he conseguido ponerme a llorar y ahora no veo un pijo en la pantalla del ordenador!!!!
Que conste, he tardado 4 entradas en llorar, todo un logro!!!
Y tu?


#fuckyoucancer #quetejodancancer #sobrevivir